Con ayuda de nuestros lectores, esta sección intentará seguir las huellas de las familias chinas que a mediados del siglo XIX migraron a América y se asentaron en el Perú


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Apellidos Milenarios

Apellidos Milenarios - WONG LOO

Tenía apenas 16 años cuando se unió a un grupo de chinos veteranos que de Cantón se enrumbaron con destino al Perú. Alfonso Wong On, hijo del gran médico Wong Siu-Tong, llegó a las costas peruanas aproximadamente en 1930, luego se trasladó a Iquitos al encuentro de su hermano mayor Emilio. Para ello tuvo que cruzar a caballo la vía Pichis, lo que resultó un verdadero viaje d aventura: inexperto jinete cayó más de una vez de su montura. Incluso en cierta ocasión un caballo chúcaro lo lanzó a un abismo del que felizmente salió bien librado. 

Durante cinco años trabaja con su hermano, hasta que decide regresar a China para casarse con su joven vecina y compañera de colegio Elena Loo Chong. A su retorno en 1938, la pareja se instala en Iquitos donde nacen cuatro de sus hijos. Nuevamente deben regresar a China para acompañar al abuelo e sus últimos años. En 1943 la familia  vuelve al Perú y se dedica al exótico negocio de las importaciones chinas, sobre todo de finas sedas naturales, brocados, vanités, porcelanas y perlas. Allí, en pleno centro de la ciudad de Iquitos y a pocos pasos de la plaza de armas inauguran una tienda que llega a ser conocida como Almacenes Wing Kong, el verdadero nombre chino de don Alfonso, que significa “Siempre Brillante”.

Katie Wong Loo (Siu Yun en chino), su hija, escritora y poeta, Premio de Poesía Internacional Mairena, Puerto Rico 1981, aún recuerda el olor a sándalo que impregnaba el local y que le confería un ambienteespecial, pero sobre todo rememora con nostalgia las largas conversaciones de sobremesa que sostenía con su padre. “Sus narraciones tenían sabor a mar, a
largos cruceros en el Queen Elizabeth, al aroma de las cabinas de barco y a los pequeños detalles y manejos de una estancia de aproximadamente tres meses de Chia al Perú. En esa travesía hubo muchas anécdotas y experiencias con viajeros extranjeros, entre ellos un suizo, pero también japoneses e italianos”, dice. 

Y es que Alfonso Wog On, en su largo viaje al Perú, desembarco en Marsella, la comuna portuaria al sur de Francia, continuó por Brujas y Antwerp en Bélgica para luego pasar también por Liverpool, Inglaterra. Había pues mucho que contar. 

Le sobreviven sus cinco hijos Emilio, Ferni, Zuzi, Carlos y Katie, además de doce nietos.