Según el diccionario de la Real Academia Española, “trabajar” significa “ocuparse en cualquier ejercicio, obra o ministerio”, “solicitar, procurar e intentar alguna cosa con eficacia, actividad y cuidado”, “aplicarse con desvelo y cuidado a la ejecución de alguna cosa”.
Trabajo es el esfuerzo para conseguir algo por nosotros mismos o con la ayuda de los demás. Gracias al trabajo se puede hacer realidad algo que teníamos en la mente, arreglar o corregir algo, o crear algo que antes no existía.
Juan Pablo II en su encíclica “Laborum Exercens” señala que el trabajo es un bien del hombre, porque con él, además de transformar la naturaleza para sus propias necesidades, se realiza como hombre.
El ser humano es el único que “trabaja” porque al hacerlo aplica su ingenio, esfuerzo y su propio cuerpo. Mediante el trabajo se contribuye al bienestar de la sociedad y se devuelve algo de la inversión que la comunidad ha hecho en nuestra educación.
La laboriosidad es la virtud de la persona que ama el trabajo y que se esfuerza en hacerlo bien. Aprovecha el tiempo, se concentra en su labor, culmina lo iniciado. La persona laboriosa pone entusiasmo, empeño y tiene iniciativa. Hace en cada momento lo que se debe hacer.
Los pueblos peruano y chino son ejemplos de amor al trabajo y laboriosidad. Muchos ejemplos admirables de monumentos y grandiosas construcciones ancestrales son un claro testimonio de ello. Machu Picchu y la Gran Muralla son sinónimos de creación laboriosa y trabajo en equipo.
Se denomina “equipo de trabajo” al conjunto de personas asignadas, de acuerdo a sus habilidades y competencias, para cumplir una meta determinada bajo la conducción de un coordinador; mientras que “trabajo en equipo” son las estrategias, procedimientos y métodos que utiliza el grupo para lograr las metas propuestas.
Mediante el trabajo en equipo se logra la integración armoniosa de funciones y actividades desarrolladas por diferentes personas, coordinadamente y con un objetivo común. Compartir la visión de futuro es fundamental para el éxito del equipo.
Decía un antiguo filósofo: “nada es posible sin los hombres, pero nada es duradero sin las instituciones”.
APCH es una muestra del esfuerzo desplegado desde 1999 por un entusiasta grupo de tusanes con la visión de “ser la gran institución que integre a toda la comunidad peruano-china, compartiendo valores y tradiciones ancestrales”.
Nuestros principios y valores institucionales son: honrar la palabra, amor al trabajo, honestidad y respeto a los mayores.
Comparte con nosotros la visión, acompáñanos en el reto de construir la gran institución que integre a la comunidad peruano-china.
Juntos ¡sí podemos!
Por: Juan Chau – Tesorero de APCH




