Sobre China se puede escribir mucho. Su historia milenaria se remonta a épocas inmemoriales y posee fuentes escritas que datan de casi 4,000 años. Los propios chinos se rinden hechizados ante su arte y su cultura y sienten como si la voz de Confucio aún resonara en sus oídos.
En la imaginación popular, China es el país de la sabiduría proverbial, de la seda y la pólvora; del papel, la imprenta y la brújula; de las pagodas y las interminables murallas; del oso panda, de las aventuras de Marco Polo y de la revolución de Mao Zedong. Pero China ha pasado por muchas vicisitudes y hoy también es moderna, con industrias, vías de comunicación y tecnología donde vibran proyectos de desarrollo y exitosos logros en la investigación, la cultura, el deporte y la inventiva.
Su territorio es tan grande como el continente europeo y la superficie del Perú cabe ocho veces en él. Su población ya superó la barrera de los 1,300 millones y tiene una topografía variada, que guarda grandes riquezas en recursos naturales.
La aplicación de la política de reforma y apertura da prioridad al reajuste estructural económico-financiero, pero también al cambio político. Son notorias la paulatina desaparición del rol preponderante del Estado, la emergencia de espacios privados y una nueva dimensión en las relaciones entre la sociedad y el Estado.
Su mayor integración a los circuitos internacionales le ha dado madurez a su economía y el país está encaminado a convertirse en gran potencia económica de este siglo. En los últimos 25 años China mantuvo un crecimiento promedio anual del 9% y ha cuadruplicado su economía. Su comercio internacional es el tercero del mundo, después de Estados Unidos y Alemania, superando a Japón. La inversión alcanza el 45% de su PIB y sus exportaciones se han multiplicado por ocho entre 1990 y 2003 hasta alcanzar los US$ 380,000 millones. Se espera que para el 2010 el Producto Nacional Bruto se duplicará, el capital fijo se incrementará en más de 10% y el monto total de las importaciones sobrepasará los 2 mil billones de dólares.
China es el segundo socio comercial del Perú y el segundo destino de nuestras exportaciones. Existen convenios de colaboración mutua en desarrollo rural y agroindustria, medio ambiente y de intercambio técnico, económico, científico y cultural. Además, existe uno especial para el reconocimiento de titulos profesionales, que favorece a los becarios que en los últimos 20 años han estudiado en China.
Pero el elemento más importante de las relaciones peruano – chinas radica en la comunidad étnica y cultural que se ha desarrollado entre ambos pueblos desde hace más de 150 años.




