BARRIO CHINO

UNA PERLA ORIENTAL EN NUESTRA LIMA VIRREINAL

Desde los inicios de la migración china al Perú, la calle Capón es considerada como lugar de singular importancia, no sólo por haber sido desde siempre la zona de mayor concentración de chinos en América del Sur, sino porque allí muchos limeños tomaron contacto con el arte culinario de la cultura china.

El Barrio Chino nace luego de la culminación de contratos de trabajo de los culíes en el interior del país y cuando muchos de ellos deciden que la capital es el mejor lugar para instalar sus negocios.

La historia señala que a mediados del siglo XIX la calle Capón cobra notoriedad por su cercanía con el mercado, hoy conocido como Central.

El creciente movimiento económico permitió que los chinos emplearan técnicas poco usuales para la época: el “comercio al menudeo”.

INTRODUCIENDO COSTUMBRES

El etnólogo Humberto Rodríguez Pastos en su libro “Herederos del Dragón” sostiene que los chinos introdujeron formas de venta minorista con tiendas en las haciendas, encomenderías o en fondas donde ofrecían comida a cambio de dinero. Otra forma utilizada era el intercambio de productos.

Desde entonces el Barrio Chino consolidó su hegemonía dentro de la colonia no sólo en el ámbito comercial y social, sino en el aspecto cultural mediante sus costumbres, música, festividades y comida.

EL NUEVO ROSTRO

Las celebraciones por los 150 años de presencia china en nuestro país sirvieron para que en 1999 surgiera una corriente favorable para renovar el Barrio Chino. Una de las primeras acciones fue la reubicación del comercio ambulatorio en el Centro Histórico de Lima y en particular en las calles Capón, Billinghurst y Andahuaylas.

Paralelamente se inició el proceso de formalización de más de 5 mil vendedores informales que ocuparon estas vías desde 1970.

Fue así el punto de partida para la remodelación integral del Barrio Chino en el aspecto arquitectónico y también para impulsar las tradiciones y costumbres ancestrales chinas.

Ejemplos de la filosofía de vida en armonía y equilibrio con los elementos de la naturaleza que propugna el Feng Shui son los colores y ornamentas del remozado lugar; además de las figuras que representan el horóscopo chino desplegadas a lo largo de la calle y las tradicionales pagodas.

El Arco Chino es otro de los elementos esenciales del espíritu de esta cultura milenaria. En la parte superior hay una inscripción con caracteres chinos que significa: “Todo aquel que pase a través de él va a poder realizar los sueños e ideales de una vida armónica con la natirualeza y todos los hombres que allí conviven”.

El realce del Barrio Chino se enriquece con la revaloración de la gastronomía oriental. Se estima que antes de la remodelación había solo 3 ó 4 chifas conocidos, hoy superan el medio centenar.

Capón se ha convertido nuevamente en la calle de los chifas con la presencia de los tradicionales San Joy Lao, Salón China, Salón Capón y Wa Lok, entre otros.

El movimiento comercial llega hasta Mesa Redonda y no sólo se limita a la importación de gran variedad de insumos y especerías, sino también de adornos, confecciones, piñatería y perfumería.

Para el Dr Luis Yong Tataje, Director del Área Cultural del la Asociación Peruano China, la calle Capón sigue siendo el corazón de la colonia china en el Perú, porque muchos chinos que han emigrado a tros distritos de la capital retornan a la zona a fin de hacer sus compras por la gran variedad de insumos y especies que se ofertan.

En la remodelación del Barrio Chino cumplieron un rol fundamental la Asociación Peruano China y la Municipalidad de Lima, hecho que ha permitido convertir el lugar en un punto obligado de visita de turistas locales y extranjeros.

“El Barrio Chino consolidó su hegemonía dentro de la colonia no sólo en el ámbito comercial y social, sino en el aspecto cultural por sus costumbres, música, festividades y comida”.

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