GASTRONOMIA CHINA CONQUISTA LOS PALADARES CRIOLLOS
Sabia combinación de sabores milenarios y técnicas refinadas con ingredientes nativos ...
Para la tradición china, la comida es una conquista de tres sentidos primordiales. La vista, con la decoración armoniosa del plato. El olfato, a través del aroma del manjar que debe ser exquisito en sí mismo. Finalmente, el gusto, con el cuidadoso balance de sabores.
La bien lograda conjunción de estas máximas gastronómicas lo que ha llevado a los entendidos a decir que en el Perú tenemos la mejor comida china de esta parte del hemisferio. Sabia combinación de sabores milenarios y técnicas refinadas con ingredientes nativos. Exquisitos platos que hacen el deleite del paladar más exigente. La aceptación de la comida china con ingredientes peruanos nos ha llevado a la profusión de chifas en Lima y en todo el país, y hay quienes aseguran que existen más chifas que cebicherías o restaurantes de comida criolla o pollos a la brasa.
En 1921 que se inaugura en Capón el primer chifa el Kuong Tong (que significa “cantón”), logró introducir en los limeños el hábito de comer potajes chinos gracias a la gran acogida que alcanzó una de sus preparaciones en base a abalones, hongos chinos y gallina y que el ingenio criollo bautizó después como "taypá".
En 1934 abre sus puertas el renovado San Joy Lao (“Entre los cerros y el mar”), que alcanzaría gran renombre y aunque ya venía funcionando desde 1911 como un pequeño negocio familiar. Luego le siguieron el Tonquin Sen, Ton Pho(que tomó el nombre de un antiguo poeta chino), el Kam Lin y el Men Yut (”Luna Clara”), entre ellos.
Los avatares de la urbe no estuvieron ajenos los chifas y hubo tiempos de decadencia y abandono. Hoy, felizmente, el Barrio Chino de Capón florece nuevamente y en él o en otros distritos, se encuentran verdaderos templos gastronómicos donde se puede degustar carnes, pescados, verduras, langostinos, abalones y condimentos. Toda una gloriosa aventura culinaria.
Los chifas son verdaderos palacetes, con cartas de hasta 300 recetas que van desde desayunos a sofisticadas cenas, algunos herederos de viejas glorias y con cocineros traídos de la misma China, son sólo algunos de los símbolos de una opulencia oriental que pervive en la costumbre nacional de “comer chifa”.
Políticos, artistas, empresarios, turistas y el ciudadano común y corriente, visitan el Barrio Chino atraídos por la buena comida china. Un buen plato de comida china debe tener sabor, textura, olor, color y hasta sonido (como el crujir crocante del wantan), para conquistar el
gusto de los comensales. En lo del color, hay que combinar bien el verde de las verduras, con el rojo o blanco de la salsa o las carnes.
La comida china es considerada saludable, atribuyéndosele una serie de beneficios; por ejemplo, un caldo de gallina al vino es ideal para recuperar e incrementar las defensas y la sangre es buena después de un parto; un caldo de pollo con kión ayuda a combatir los malestares de la gripe. Y un dato final: los peruanos degustan por igual los 5 sabores de la
comida china: el amargo, dulce, salado, picante y agridulce.




