Según un proverbio chino, el té o “cha” constituye una de las siete necesidades básicas en la vida diaria de un chino, así como lo son la leña, el arroz, el aceite, la sal, la salsa de soya y el vinagre.
Hoy convertida en bebida nacional con carácter de exportación, al té se le atribuye un sinnúmero de propiedades medicinales que datan del año 3000 a.C.
Datos históricos señalan que el té se consume no solo por ser una bebida agradable, sino por la creencia de que consumirla garantiza una vida saludable y más duradera. Entre los beneficios que los chinos asocian con el “cha” están su poder como estimulante, astringente, antioxidante, antibacteriano, diurético y antitumoral.
Estudios realizados también sostienen que beber té reduce el riesgo de cáncer de estómago, previene infecciones de la vejiga y uretra, facilita la digestión y previene la aparición de quistes.
El “oro de color verde”, como también se le conoce a esta bebida, proviene de las hojas más tiernas del árbol del té, las que luego de un proceso de fermentación y tueste, cambian de color e incluso de aroma hasta crear seis de té clasificados según su color, siendo los más conocidos: Té negro (Pu-li o Pu.erh “Saisy”), té verde (Lung-tsing), té marrón (Oolon, Ti-kuanyin) y té blanco (Shou-Mei).
A cualquier hora del día, el té – una de las tres bebidas más consumidas nivel mundial – se convierte en un pretexto para compartir un momento agradable con los amigos. En la actualidad, se consumen 300 tipos de té en la China, y el 90% del té que se consume en el mundo proviene de países asiáticos. Todos los árboles de té a nivel mundial tienen origen directo o indirecto en el Celeste Imperio.
PROPIEDADES
Una hoja de té contiene vitaminas y otros minerales por lo que es considerada como medicina. Inclusive existen recetas o aplicaciones de té para tratar enfermedades, como diarrea, fiebre e intoxicación. También se usa para refrescar el pulmón, ayudar la digestión, eliminar la grasa y fortalecer el corazón.




