Su natural inclinación para las transacciones convirtió a los chinos que llegaron a Chiclayo en prósperos comerciantes, capaces de solventar gremios e instituciones que los representaran ante la ciudad. Bajo esta premisa, surge en octubre de 1962 la idea de fundar la actual Sociedad de Beneficencia China.
Su primer presidente fue César Koo, cuya gestión inicial fue promover la construcción del local institucional.
El arduo trabajo realizado por Enrique Chu Kuong, presidente del comité pro-local, dio por fin sus frutos en 1963, cuando se inauguró un moderno local en la calle Vicente de la Vega 976, Chiclayo, el cual fue apadrinado por Eduardo de la Piedra y Cecilia de De la Piedra.
El amplio local ofrece todas las comodidades, como salas de estar, cocina, salón de té, una importante biblioteca con volúmenes de literatura china y peruana; además de un bello salón de recepciones que puede albergar hasta 400 personas. En el segundo nivel del edificio se encuentra el altar de Guangong, reservado especio de meditación y entrega.




