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Tendría unos 20 años cuando Carlos Lock Chau abandonó su ciudad natal Chung Sa, para arribar a las costas peruanos junto con su hermano Santiago, sus primos César y José y sus sobrinos Alejandro y Enrique. 

Se instaló en Cañete y se dedicó al comercio. Años después conoció a Clara Sing Ramos, hija de Manuel Sueng y Josefina Ramos. Carlos y Clara contraen matrimonio religioso el 23 de agosto de 1935 y adquieren el Tambo N°7 frente al único e histórico caño de agua de la Hacienda La Quebrada, actualmente ya destruido. 

Posteriormente, ya con sus primeros hijos Josefina, Carlos, Olga y Olanda, se trasladan a la hacienda  San Isidro donde trabajan en una bodega, hasta que el deseo de bridarles una buena educación los lleva a trasladarse a Lima. E la ciudad capital, la familia crece: nacen Santiago  y William.

E los años 50, don Carlos Lock, gran observador de los cambios que se sucedían en la ciudad, abandona el negocio de la bodega para dedicarse a la venta de televisores que en esos años eran la gran innovación tecnológica, siendo “Andrea” la marca de mayor difusión en el mercado. También se dedica al sector inmobiliario y logra que un grupo de 1 familias chinas compren sus casas en la cuadra 3 de Prolongación Cangallo, en el distrito de La Victoria, en el que llegó a formarse un pequeño barrio chino.

Don Carlos se convierte en un activo promotor de la integración de las familias chinas al crear el Kuon Wa Club, en el que se organizan reuniones sociales y culturales. 

Doña Clara, por su parte, seguía atendiendo el Bazar Chirimoyo, negocio familiar ubicado entre los jirones Cangallo y Puno frente al Jardín Botánico, a una cuadra del Cine Apolo y de la famosa  Quinta Carbone. Todas las noches, para llegar a la recién adquirida casa de la cuadra 3 de Prolongación Cangallo, caminaba frente a la Morgue Central, la antigua Asistencia Público de la Av. Grau y la oscura, larguísima  interminable cuadra del Hospital Obrero. 

En 1967, don Carlos, que para entonces también había incursionado en el sector turismo con Epifanio Ruiz, viaja a China para reencontrarse con la familia Lock.

Don Carlos fallece en abril de 1980 y doña Clara en enero del 25, dejando una familia numerosa. Sus seis hijos son destacados profesionales: Carlos es ingeniero civil; Olga ingeniero químico con estudios de post grado en el extranjero; Olanda estudió contabilidad; Santiago,
programación y William, administración. Y entre sus 1 nietos, se cuentan químicos, ingenieros civiles, industriales, de sistemas, mecánicos, administradores, contadores, diseñadores, ingenieros de sonido, relacionistas públicos, etc. 

 


Apellidos Milenarios

Con ayuda de nuestros lectores, esta sección intentará seguir las huellas de las familias chinas que a mediados del siglo XIX migraron a América y se asentaron en el Perú


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