II


Existe muy poca información sobre la vida de Aurelio Ki Chong Fhon, quien vino al Perú a los 12 años, tras dejar su natal Panyu (Cantón), con un tío por parte de madre de apellido Hauyon. Era el año 1894 y, seguramente, su arribo al Callao le produjo sentimientos encontrados. Por un
lado, estaba la ilusión de encontrar nuevas oportunidades y por otro el temor natural de estar en un país de idioma y costumbres diferentes.

En Perú se bautizó como Aurelio, pues su nombre original fue Qi Chuang y sus apellidos Kuang Ouyang, según el Registro de la Emabajada de China de esa época. Su apellido paterno Kuang al norte del país oriental se prouncia como se lee, mientras que al sur, específicamente en Cantó, se pronuncia “Fong” o “Fhon”.

No se sabe cómo Aurelio llegó a Trujillo. Quizás lo hizo para trabajar en una hacienda o para dedicarse al comercio, actividad que figura en su ficha de Registro de la Sociedad China de la ciudad liberteña. Lo que sí registra es que tuvo 8 hijos hombres y 4 mujeres, cuyos nombres son Abad, Aurelio, Marcelo, Carlos, Edmundo, Ubaldo, Guillermo, Clemente, Carmela, Elsa, Leonor y Ariela. 

Pero más allá de los viejos papeles que conservan los datos de don Aurelio, están los valiosos testimonios de dos de sus nietos. Carlos Fhon Robles (60) es uno de ellos y quien más tiempo compartió con él. Aún conserva recuerdos de cuando vivieron juntos en el Pasaje San Agustín en
Trujillo, muy cerca de la famosa juguería del mismo nombre. Allí el patriarca de los Fhon pasaría su vejez y con su nieto Carlos como lazarillo preferido. 

“Yo tenía unos 5 años y vivíamos el abuelo, mis padres, mi hermana María y yo. Llamaban “El mayor” y tenía por costumbre criar gatos, ir a un salón de té en el jirón Gamarra a escuchar las carreras de caballos, leer diarios chinos y cocinarse para él. Me siento muy afortunado de haber pasado mi niñez con el abuelo”, cuenta con nostalgia el hijo de Aurelio Fhon.

Carlos Solar Fhon (76), por su parte, trae a la memoria especialmente los paseos a Moche con abuelo Aurelio, a los que iba con su mamá y hermana Elsa. “Él tenía un español quebrado y era muy reservado. Recuerdo que murió el 12 de noviembre de 1961 y fue velado en casa de mis padres”, relata el hijo de Elsa Fhon. 

Otros datos relacionados a la historia de “El Mayor” quedarán perdidos en el tiempo y, seguramente, en la memoria de sus hijos fallecidos. Sin embargo, aún existe la buena voluntad de nietos y bisnietos por reunirse a recordar sus orígenes y con ellos revalorar su raíz ancestral. 

Con ayuda de nuestros lectores, esta sección intentará seguir las huellas de las familias chinas que a mediados del siglo XIX migraron a América y se asentaron en el Perú


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